Continúa la tendencia, aumentan los matrimonios y disminuyen los divorcios

Pese a ser algo evidente, lo cierto es que cuando dos personas inician una relación, ninguna de ellas sabe cuánto se va a prolongar en el tiempo. Y es que, si ya resulta complicado de por sí ser consciente de cuándo surgió el amor exactamente, más complicado resulta reconocer que se ha terminado.

De hecho, analizando los datos de los últimos años del Instituto Nacional de Estadística (INE) y del Servicio de Estadística del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) puede extrapolarse que mientras el número de matrimonios ha ido aumentando lentamente desde 2014 hasta la actualidad, el de divorcios y separaciones ha ido decreciendo desde el mismo año.

No obstante, durante 2019 y según los datos del CGPJ, en los juzgados de toda España se presentaron 109.567 demandas de disolución matrimonial, separación o divorcio, un dato que pese a ser muy elevado supone un 1,9% menos que el año anterior.

Pero, poner punto final a una relación no siempre resulta sencillo, y pese a que más de 65.000 de las anteriores fueron consensuadas, más de 44.000 no lo fueron, lo que alarga un proceso ya de por sí doloroso.

Y es que, nadie dijo que mantener una relación fuera tarea sencilla, pese a ello, la duración de los matrimonios ha ido aumentando poco a poco hasta situarse en torno a los 16 años.

Entre las principales causas que conducen al fin del matrimonio se hallan los problemas económicos, las infidelidades, los problemas ocasionados por familiares y la falta de compromiso por parte de alguno de los cónyuges.

En cualquier caso, y tal y como comentan desde Garea Abogados, especializados en derecho de familia y sucesiones, “los casos se complican cuando existen hijos en común, especialmente cuando son menores de edad. Afortunadamente, los datos muestran una clara tendencia al alza de las custodias compartidas, rondando ya el 34% de los casos”.

Pese al dato positivo de la custodia compartida mencionado anteriormente, la custodia otorgada a la madre sigue representando la opción mayoritaria, rondando el 62%, mientras que la otorgada al padre se sitúa en un escaso 4%.

Con frecuencia las relaciones se prolongan en el tiempo con la esperanza de que las cosas vayan a mejor, sin embargo, y pese a que en algunos casos funciona, lo cierto es que en gran parte de ellos esto no hace sino empeorarlas.

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