Las empresas familiares llaman a «defender en voz alta» ser grandes compañías y a que las instituciones sientan orgullo

-Fernández Vara apela a que Extremadura compita con el resto de comunidades autónomas, tras la «solidaridad» que tradicionalmente recibe vía financiación autonómica

MADRID/CÁCERES, 03 (SERVIMEDIA)

El presidente del Instituto de la Empresa Familiar (IEF), Andrés Sendagorta, reclamó este lunes «defender en voz alta la importancia de tener empresas familiares españolas grandes» y confesó que le «gustaría» que las «instituciones públicas» se sientan orgullosas del papel de estas empresas.

Así lo indicó el máximo responsable del IEF y también presidente de Sener durante la inauguración del XXV Congreso nacional de la empresa familiar que se celebra en Cáceres este lunes y martes bajo el lema ‘El latido de España’. Cuenta con la intervención del rey Felipe VI; de la ministra de Educación, Pilar Alegría; del presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, y del presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, además de destacados empresarios.

Sendagorta, quien tomó posesión el pasado mes de mayo como presidente del IEF, destacó que «más allá de que toda empresa deba aspirar a crecer», las empresas familiares «no solo son pequeñas empresas» y «no solo las empresas pequeñas son buenas». Por ello, enfatizó la importancia de que sean grandes para poder acometer la lucha por la sostenibilidad, la calidad del empleo y el «mejor» gobierno corporativo.

El presidente del IEF, institución que cumple 30 años, destacó que todos los presidentes se han guiado por los valores «de concordia, de unidad y de invitación a construir mejores empresas familiares» y resaltó que «cuando a las empresas familiares les va bien, a España le va bien».

Manifestó que estas compañías representan «con legítimo orgullo» una parte «muy destacada de la realidad española», son 100 empresas las que se agrupan en el IEF que facturan 172.000 millones de euros y que emplean en el mundo a 1,1 millones de personas.

Cifró en más de 3.000 millones lo que pagan estas empresas como impuesto de Sociedades y en unos 5.200 millones las contribuciones sociales, lo que coincide en un momento en el que se están definiendo los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2023 y en el que ya se ha anunciado un paquete fiscal que los guiará con rebajas en IRPF para las rentas inferiores a 21.000 euros anuales, un impuesto para fortunas de más de tres millones de euros y menores beneficios fiscales para las rentas del capital superiores a 200.000 euros.

Sendagorta destacó que las cifras que dio sobre las empresas familiares «nos dicen que buena parte de lo que ocurre en España y buena parte de lo que el mundo sabe de España pasa y sucede a través de las empresas familiares».

Así, manifestó orgullo por el papel que éstas tienen y confesó que les «gustaría sentir que nuestras instituciones públicas también lo están». En este punto, agradeció al rey su presencia y «su ejemplo» y también a las autoridades que acudieron.

Sendagorta finalizó trasladando que las empresas familiares «marcan el pulso» de la sociedad española, son «protagonistas prudentes y discretos» de su destino y seguirán trabajando «a pesar del ruido» para que el país «avance por la senda del progreso y la prosperidad».

Por su parte, el presidente de la Junta de Extremadura puso en valor que los ciudadanos tienen no solo derechos, sino también obligaciones, e instó a no «caer en la tentación de regalarle los oídos a la sociedad» para solucionar los problemas.

Fernández Vara consideró que «España ha vivido muy cómoda con esa realidad» de tener industria establecida en el norte con mano de obra del sur, al tiempo que esas comunidades autónomas de la mitad sur recibían «solidaridad» vía financiación regional. Esto «tiene que dejar de ser así, a partir de ahora queremos competir con las mismas armas y los mismos instrumentos que los demás», aseveró.

En esta línea, defendió que Extremadura «va a ser actor principal» tras la pandemia y la guerra. Repasó que cuenta con «más sol que nadie», con más hectómetros cúbicos de agua embalsada y con «mucho suelo industrial». «Basta simplemente con que nos dejen ayudarnos a nosotros mismos, acabar con todos los tópicos, somos con mucha diferencia la región que tiene mayor capacidad de respuesta de empresa», enfatizó.