Sánchez elude hablar de la posibilidad de revisar la ‘ley del sí es sí’ y dice que corresponde a tribunales y Fiscalía «unificar» doctrina

MADRID/BALI, 16 (SERVIMEDIA)

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, eludió este miércoles pronunciarse sobre la idoneidad de revisar la Ley de Garantía de la Libertad Sexual, conocida como ‘ley del solo sí es sí’, tras quedar en evidencia que posibilita la rebaja de penas en algunos casos ya sentenciados, y se limitó a decir que ahora corresponde a los tribunales y la Fiscalía «unificar» doctrina.

A Sánchez se le preguntó sobre esta cuestión en una comparecencia ante los medios de comunicación tras la clausura de la Cumbre del G20 celebrada en Bali (Indonesia), horas después de que la ministra de Hacienda y vicesecretaria general del PSOE, María Jesús Montero, manifestara en el Senado que el Gobierno no descarta cambios en la norma.

El jefe del Ejecutivo optó por no ahondar en esta polémica y puso el foco en el Poder Judicial, limitándose a decir que «ahora corresponde a los tribunales y la Fiscalía unificar esa doctrina, pero la finalidad de la ley es la de proteger a las mujeres y extender como agresión sexual cualquier tipo de delito sexual».

Incidió en esa tesis y aseguró que la voluntad del Legislativo y del Ejecutivo con esa ley fue la de «reforzar la seguridad de las mujeres» y se mostró convencido de que se trata de una norma «de vangurdia».

También se refirió a la reforma del Código Penal para eliminar el delito de sedición, aunque no contestó a las preguntas de los periodistas que le interpelaban sobre la posible revisión del delito de malversación.

Pedro Sánchez insistió en que con la desaparición de delito de sedición el Estado de derecho no se va a desmantelar, ya que el tipo de acciones que penaba continuarán tipificadas pero equiparándolas a los ordenamientos jurídicos de otras democracias europeas. Los delitos, aseguró, «de 2017 continúan tipificados» con la reforma que propone el Gobierno.

En cualquier caso, sobre Cataluña volvió a afirmar que cuando llegó al Gobierno heredó «un problemón» de convivencia y que la situación en la actualidad «es infinitamente mejor que en 2017». Y se mostró convencido que «con esta reforma» del Código Penal «damos un paso más hacia la concordia entre catalanes», por lo que pidió que se deje trabajar a los grupos parlamentarios.